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Puede resultar difícil enfrentar la realidad cuando se sufre la pérdida de un ser querido. El hecho de saber que todos somos diferentes ayuda a explicar que existen muchas reacciones distintas ante el dolor. Es importante entender que todas las personas experimentan el dolor de una manera única; que no hay plazo para el duelo y que el duelo no llega en etapas, sino que tiene una naturaleza más bien cíclica. Choque Cuando la pérdida es repentina e inesperada, el cuerpo puede entrar en estado de choque. Esta es una reacción normal de “autoprotección”. Por lo general dura poco tiempo, según la severidad de la pérdida y su estado emocional en el momento que ocurra. Negación Como la pérdida resulta tan devastadora, puede que se rehúse a aceptar los hechos, a veces hasta el punto de fantasear que la persona querida que se ha ido sigue con vida. Esto es algo común, sobre todo cuando se trata de una pérdida repentina. Liberación emocional Sus emociones pueden manifestarse mediante llanto, expresión de sentimientos, cambios de humor y, en algunos casos, gritos. Estos y otros sentimientos pueden ser una parte normal de la expresión de las emociones. Depresión y soledad Es posible que experimente pensamientos ocasionales de desesperación y desesperanza. Quizá le resulte útil saber que estos sentimientos son normales y que durarán (en la mayoría de los casos) un periodo breve. Pánico Algunas personas pueden ocasionalmente experimentar ataques de pánico. Quizá sienta que algo está muy mal con usted y hasta se pregunte cosas como, “¿estaré perdiendo la razón?”. Hablar sobre estos sentimientos y expresarlos puede ayudar. Hostilidad No es raro sentirse enojado, ni resulta raro sentir enojo hacia la persona que murió. Lo importante es encontrar maneras de expresar su enojo sin que esto sea perjudicial para usted o para otras personas. Incapacidad para reanudar las actividades normales Quizá le ocurra que simplemente no puede regresar a sus actividades normales. Tal vez incluso sienta la necesidad de alejarse de la gente durante algún tiempo. Use este tiempo de soledad para cuidarse. Sentimientos de culpa La culpa es una reacción muy común ante el dolor. Puede sentirse culpable por algo que dijo o dejó de decir. Incluso si se da cuenta de que no podía haber hecho nada para evitar el deceso, puede sentirse culpable por no haber hecho “más” para salvar a la persona que falleció. Si experimenta sentimientos de culpa, es importante que busque un espacio seguro para hablar de ellos, sin que amigos bien intencionados traten de disuadirlo. Síntomas físicos de la aflicción Reconozca que su sistema inmune trabaja a toda marcha en épocas de tensión extrema. Es importante que se cuide físicamente, trate de comer alimentos saludables, haga ejercicio y descanse. No es inusual sentirse extremadamente cansado o letárgico los primeros días y semanas después de la pérdida de un ser querido. Aceptación y recuperación gradual de la pérdida Encuentre consuelo al saber que su pena no durará para siempre. Es común que quienes atraviesan un duelo busquen y encuentren un nuevo sentido de integridad y bienestar. |